Hola, nos colamos en tu buzón para explicarte porque la editorial Traficantes de Sueños no participa en la Feria Internacional del Libro de Venezuela 2011 (FILVEN). Estuvimos en la anterior edición de FILVEN, del 12 al 21 de noviembre pasado en el parque Francisco de Miranda. Y tras el trato recibido, no volvemos.
Podríamos callarnos y evitar problemas, pero así nunca avanzamos. Nuestro caso –que es el de muchas editoriales revolucionarias extranjeras- puede servir para abrir una reflexión sobre dicha feria, el evento en torno al libro más importante del país, que redunde en una mejora del mismo. Por ello, si puedes reenviar este email a quien consideres oportuno…
Pero primero nos identificamos. Traficantes de Sueños es un colectivo político madrileño con 15 años de andadura. Damos vida a una librería, una distribuidora alternativa de libros, una editorial y un espacio social donde se realizan debates, conferencias, curso, seminarios, etc., para, por y con los movimientos sociales de base transformadores. Con ello queremos dejar claro que nuestro motor no es el dinero. Por eso colaboramos con el Proceso Bolivariano desde 2007 con intercambio de libros y propuestas de coedición. Sin embargo, si no pagamos a la imprenta los libros que publicamos, no podemos seguir sacando libros a la calle. Es una obviedad, pero parece que a algunas instituciones se les olvida.
Las condiciones para las editoriales extranjeras en la FILVEN 2010 eran estas: “Actualmente, en Venezuela rige un control de cambio por la Comisión de Administración de Divisas. La moneda nacional es el Bolívar, la tasa de cambio vigente es de Bs. 2,60 por dólar. Para canjear el producto de las ventas de bolívares a dólares, el CENAL (Centro Nacional del Libro) recibirá de los expositores internacionales el producto de las ventas y gestionará ante las autoridades cambiarias (CADIVI) la compra de los dólares y/o euros correspondientes, según el país. El expositor internacional recibirá el monto de sus ventas a través de transferencia bancaria en un lapso de 2 meses.”
Confiando en lo dicho por el CENAL, organizador de la FILVEN, fijamos os precios lo más bajo posible en base al cambio preferencial. Por ejemplo, uno de nuestros títulos, Nociones Comunes. Experiencias y nsayos entre investigación y militancia, se vendía en la FILVEN a 60 bolívares cuando el mismo libro se vende a 90 Bf en la Librería del
Sur de Chacaito. Los dos compañeros que estuvieron los diez días en la caseta no cobraron un real por su esfuerzo, ya que somos activistas y nuestro objetivo era difundir contenidos revolucionarios.
Culminada la feria, entregamos todo lo solicitado por la organización de la FILVEN. A mediados de febrero le consultamos en varias ocasiones sobre cómo iban las transferencias, ya que queríamos participar en la FILVEN 2011 y necesitábamos el dinero para ello. En la primera semana de marzo, informalmente, nos comentan que las transferencias se realizaran a un cambio de 4,30 Bf. por dólar, ya que primeros de enero el gobierno alteró el cambio preferencial. Esto implica que la editorial Traficantes de Sueños se queda sin el 40% de lo que ha vendido.
Como gastos de la feria más importantes, hemos tenido el alquiler de la caseta -4.472 Bf.-, más los gastos de envío de los libros -450 euros-. Y claro, el valor de los libros en sí. Estos gastos se tenían que cubrir con las ventas en la caseta. Al reducirse éstas en un 40%, las pérdidas para nuestra editorial son ingentes. Lastran fuertemente nuestro colectivo. Y ya no hay posibilidad de confiar en el CENAL, que no cumple sus compromisos. Seremos otra de las muchas editoriales y librerías internacionales que han dejado de acudir a dicho encuentro.
A viernes 18 de marzo, el colectivo Traficantes de Sueños no ha recibido transferencia alguna por parte del CENAL. Tampoco tenemos ninguna respuesta a nuestra solicitud de reunión con su directiva para
aclarar la situación.
El CENAL nos cuenta que la responsabilidad es de CADIVI, pero si la organización de la feria hubiera entregado sus cuentas antes del 31 de diciembre, CADIVI haría las transferencias según la paridad vigente en ese momento. Ese 40% es consecuencia de la lentitud del CENAL en llevar a cabo su trabajo. Pero nadie se hace responsable de nada. Esta situación se ha producido con todas las editoriales y librerías extranjeras. Por ejemplo, las editoriales Ocean Sur (Australia) y Debarris (Barcelona) o la Librería Popol VUH (Centro de Estudios Libertarios) de Bogotá.
Lo peor de todo, es que esto no es nuevo. Ya pasó en la FILVEN 2009. Durante la feria numerosas editoriales extranjeras ofrecieron sus libros con un precio basado en una tasa de cambio dólar-Bf a 2.15, ya que era la tasa a la que la CENAL se había comprometido para la transferencia internacional de sus ventas. Aunque la feria finalizó la tercera semana de noviembre, finalmente el cambio fue a 2,60, al aplicarles el CENAL la devaluación decidida por el gobierno el 1 de
enero.
Así para la FILVEN 2010, algunas importantes editoriales extranjeras no volvieron a participar en dicho evento. Tal es el caso de la editorial latinoamericana CLACSO o la editorial independentista vasca Txalaparta –cuya colección de narrativa guerrillera es realmente buena-. Dicha entidad tuvo el lujo de gozar la falta de compromiso del CENAL para con las editoriales. Pese a que los trámites para la aduana de sus libros importados eran responsabilidad del CENAL, los mismos les llegaron a los dos días as de finalizada la feria.
La recurrencia de algunos errores y la dificultad en acumular la experiencia para superarlos, se ha mantenido en los últimos años. Sirva de botón de muestra lo relativo a los stands para la exposición y venta de los libros, instalaciones cuyo alquiler consume, cada año, aproximadamente un 70% del presupuesto del FILVEN. Pese a que noviembre es un mes de lluvias y de que éstas supusieron un problema importante desde la FILVEN 2005, en la FILVEN 2010, de nuevo, varias de los pabellones de los países invitados –los de México y Colombia- sufrieron importantes pérdidas al no estar contemplada la completa impermeabilización de las carpas que los cobijaban. Las y los propios trabajadores del CENAL tenían que estar con paraguas en su carpa los primeros días!!
Estas “disfuncionalidades” de la FILVEN no afectan a las grandes multinacionales del libro –editoriales como Planeta, Santillana,
Ediciones B, Fondo de Cultura, etc.-, que tienen sucursales en Venezuela, con sus propias vías para repatriar capitales, con seguros y con una gran capacidad financiera. Pero impacta fuertemente en las pequeñas editoriales y las editoriales alternativas o independientes, muchas de ellas reflejo de proyectos políticos, sin capacidad para soportar este tipo de pérdidas. Editoriales que precisamente son las que le aportan variedad a la FILVEN: no suelen encontrarse en las librerías venezolanas y son las que abordan temáticas y puntos de vista que rompen con la monotonía del mercado dominado por las grandes
empresas. Son, además, editoriales que proveen a la FILVEN de un alto valor político, al difundir planteamientos anticapitalistas.
El FILVEN Caracas no ha conocido el despegue que sus primeras ediciones hacían esperar de dicho evento, más bien todo lo contrario. Si nos atenemos a los datos del propio CENAL entre 2007 y 2010, el número de expositores en la Feria ha bajado en un 27% -se ha pasado de 144 a 106 expositores-. El cambio de lugar para la realización del evento es también sintomático: del parque de los Caobos, en 2007 ocupando una superficie de 24.000m2, a los espacios abiertos del
teatro Teresa Carreño y de la UNEARTE, para la FILVEN 2011.
Ponemos sobre la mesa este malestar de una parte del mundo del libro porque el FILVEN 2011, lejos de tranquilizarnos, incrementa nuestros temores. Si has podido acudir –o vas a acudir- a la FILVEN 2011, verás que la lista de actividades es larguísima y arrechísima. Hay una feria de artesanía, y además entre las casetas con libros, encontrarás otras con música, celulares, videos, etc. Chévere, es un esfuerzo del CENAL por aportar variedad y reflejar la diversidad. Pero que te puedas
comprar las novedades del Perro y la Rana editorial al mismo tiempo que un vergatario último modelo, no obvia un hecho más que preocupante. La feria internacional del libro es cada vez menos internacional y menos del libro. Si en 2008 había 50 editoriales y librerías extranjeras, en 2009 eran 20. En 2007 estaban representados 26 países, en 2010 eran 12 (datos del propio CENAL).
¿Es qué la librería de Fondo de Cultura Económica de la Avda. Solano es la única representación del libro mexicano? ¿Es que Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina –más allá de Siglo XXI también hay vida- no tienen editoriales de izquierda? ¿Por qué no está la librería de las Madres de la Plaza de Mayo argentinas?
Nos han comentado que la FILVEN 2011 es una feria de transición hasta adaptarse al impacto que supone pasar de celebrarse en noviembre a marzo. Esperamos y deseamos que sea así y se llegue a la feria del libro que el Proceso bolivariano y el pueblo de Caracas se merecen.
Por ello, aportamos nuestro granito de arena para qué algunos errores no se reproduzcan.