Movilizaciones contra privatizaciones
Los medios de comunicación de nuestro continente siempre han sido rápidos a la hora de ridiculizar las críticas hechas desde los movimientos sociales y gobiernos de izquierda en contra de las políticas neoliberales que empaparon en continente durante la última década del siglo pasado. El hecho de que se produjeran fracasos contundentes en la aplicación del recetario neoliberal en el continente, sumado a la ausencia de interlocutores que el avance de los gobiernos opuestos al neoliberalismo generó, hacian ver las críticas como simples pataleos, luchas contra realidades inexistentes o inventadas. Es de la misma forma que se ridiculiza la crítica antiimperialista.
La forja de las victorias de la derecha en países como México y Perú, bastante escasas en apoyo popular y cimentadas sobre una intensa campaña de miedos, no sólo han dado vocería contra las nuevas corrientes en la región, sino que ya comienzan a retomar con mayor fuerza las ideas neoliberales. Si bien en estos países, y casi el conjunto de la región, no han experimentado de hecho cambios de política reales, el evidente descrédito de los afanados neoliberales era una realidad que les obligaba a ceder en algunos espacios, o al menos esperar. El mismo hecho de la derrota del ALCA en Mar del Plata es un hecho que resume los cambios de la región, y que a su vez ha dado pie a una nueva ofensiva.
El gobierno mexicano tiene su TLC con Estados Unidos desde mediados de los 90, mientras que el peruano lo espera ansiosamente luego del fracaso del ALCA. Ahora estos dos países dan un paso al frente en la receta neoliberal, y ponen sobre el tapete dos grandes privatizaciones que presuponen el inicio de grandes movilizaciones populares en contra de estos escasamente populares gobiernos.
En México el gobierno de Felipe Calderón espera aprobar una ley para abrir a la estatal petrolera Pemex al capital transnacional, mientras que Alan García, en Perú, busca también aprobar una ley para ofrecer las tierras de la Amazonía a los mejores postores del capital extranjero. Dos leyes con una misma motivación: la privatización; los mismos ganadores: el capital extranjero; y el mismo perdedor: el pueblo.
En México, el principal partido opuesto a Calderón, el PRD, ha anunciado desde ya grandes movilizaciones populares, cuando el proyecto de ley ni siquiera ha ingresado al Congreso para su discusión [1]. Situación que se sumará a las grandes movilizaciones campesinas en busca de la protección de los productores agropecuarios en el TLCAN, que hemos visto en las últimas semanas, protección que no será considerada por el gobierno mexicano ante la negativa de sus vecinos del norte [2]. Dos situaciones diferentes que protestan una misma política. La experiencia en situaciones similares, como la de Argentina, parece no estar de consejera, como tampoco lo es el hecho de que Pemex genere cerca del 40% del presupuesto de la nación mexicana producto de la actividad petrolera.
En Perú las jornadas de protesta han sido continuadas desde que llegó al gobierno Alan García. En estos días se esta cumpliendo un paro contra la igualmente neoliberal ley de turismo [3], y ya sale a la luz la convocatoria de movilizaciones contra la privatización de la selva amazónica [4]. El anuncio prevé un Paro Agrario Nacional contra le venta y subasta de las tierras de la amazonia, hecho que además de constituir un atropello a la lógica conservacionista que busca imponerse desde hace algún tiempo, es un puñal para los agricultores peruanos.
Estos dos hechos particulares en nuestro continente sin duda podrán poner sobre la mesa la verdadera lucha que se esta dando en el plano político, económico e ideológico. Grandes movilizaciones contra intentos legislativos apoyados por capitales transnacionales; esperemos que los medios de información den cabida en esta oportunidad al debate y no sólo nos brinden la descalificación como opción.






