Ecos del Mundo, por Activa

El conveniente regreso de Al Qaeda


El asesinato de Benazir Bhutto en Pakistan ha levantado muchas suspicacias en su propio país, y dentro del panorama político mundial. Bhutto era la dirigente del Partido Popular de Pakistan y su candidata presidencial para los próximos comicios a ser celebrados en esta nación asiática.

Bhutto fué Primera Ministra de Pakistan en dos oportunidades (1988-1990, 1996-1998) y en ámbas tuvo que abandonar debido a procesos que le fueron abiertos por su supuesta participación en actos de corrupción. Debido a la última acusación, iniciada durante el comienzo de la dictadura de Pervez Musharraf en 1998, Bhutto se fugó del país, imponiendose un autoexilio del que regresó hace poco, pactando el cese de las averiguaciones con el aún presidente Musharraf. Durante su mandato visitó la Casa Blanca, y las continuas declaraciones de apoyo de George W. Bush para su regreso [1], y ahora en su muerte [2][3], la colocaban, hasta ahora, cercana al imperio norteamericano.

 

Recordemos que Musharraf ha sido uno de los principales aliados de Washington en su "guerra mundial contra el terrorismo", y dentro de la crisis interna que ha vivido Pakistán desde los últimos años, Bhutto era asomada como la nueva defesora de los intereses occidentales en esta nación. Se suma a esta situación de Pakistán dentro del contexto mundial, su condición de país atómico, sobre todo ahora cuando Estados Unidos busca crear una paranoía mundial en torno a las supuestas armas nucleares iraníes.

El asesinato de Bhutto ha sido adjudicado, como era de esperarse, a Al Qaeda y hasta un comunicado de la organización lo ha reivindicado, pero para muchos el principal sospechoso sería el mismo gobierno pakistaní. De esta manera Al Qaeda revive dentro del miedo globalizado y se proyecta nuevamente sobre las sociedades del mundo. Siempre hemos considerado a Al Qaeda como fachada de la CIA dentro de esta guerra contra un terrorismo que ha sido promovido y sostenido por ellos mismos, y ahora podría develarse los verdaderos planes de Estados Unidos para la región con toda la confusión que se genere con la muerte de Bhutto, ya hemos visto que a pesar del hecho, el gobierno estadounidense ha pedido que se continue con el proceso electoral, algo que parece descabellado.

Bhutto parecia una ficha asegurada, pero recordemos que la mayor parte de su "oposición" al gobierno de Musharraf se hizo desde el exilio. Regresar a Pakistán significaba enfrentar la evolución política de un país, y un partido de corte socialista, que desde 1998 enfrenta una dictadura, y desde 2001 es aliado del imperialismo norteamericano. Quizás en este nuevo contexto Bhutto, y mas aún, el Partido Popular de Pakistán no eran ya una movida segura en el tablero norteamericano.

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